Entrevista a Gabriel Muzio, realizador de “Nuestro petróleo y otros cuentos”
“El silencio favorece al enemigo no la crítica”

Rafael Uzcátegui
www.nodo50.org/ellibertario

Gabriel Muzio es un activista de origen italiano cuyo interés por América latina se ha traducido en la realización de cuatro documentales. Junto a Elisabetta Andreoli, Sara Muzio y Max Pugh, ha producido “Venezuela: otro modo es posible”, “Bolivia no se vende”, “Cómo Bush ganó las elecciones en Ecuador” y “Nuestro petróleo y otros cuentos”, esta última recientemente estrenada en el país y motivo de una aguda polémica. El Libertario quiso sondear directamente la opinión de sus realizadores, a lo que Muzio accedió a nombre del equipo haciendo un espacio en la apretada agenda de videoforos realizados para difundir el film.
Gabriel descubrió tardíamente su vocación por el documentalismo. Graduado de economía en Inglaterra, se especializó en el tema del desarrollo económico para los países de América del sur. Por esta razón se traslada entre los años 1983 y 1984 a Colombia para trabajar en un proyecto de cooperación binacional con Italia: “era justamente los años en que había estallado la crisis de la deuda externa, ahí comencé a entender la importancia de comprender lo que había pasado y por qué”. Tras pasar al área financiera y empezar a trabajar como banquero en París, Muzio fue testigo de excepción en la mutación del capitalismo bursátil: “tuve mucha suerte de encontrarme allí en aquella época porque vi nacer el nuevo sistema financiero internacional (…) Conocí desde adentro lo que son capaces de hacer los bancos y el sistema financiero con la participación directa e indirecta de entidades multilaterales”. Después de más de una década de trabajar en la banca, ahorrando todo lo posible, se dedica a los asuntos que realmente le interesan: desenmarañar la ideología del desarrollo económico, interactuar con otras profesiones y, especialmente, con otras culturas. Con la mochila a la espalda, vuelve a Latinoamérica para trabajar sobre biodiversidad, involucrarse con el movimiento que orbitaba en torno a Porto Alegre y amplificar en Europa las luchas que se desarrollaban en el continente.
Para septiembre del 2002 Muzio trataba infructuosamente de llamar la atención de la izquierda de su país para que enfocara su atención sobre Venezuela. En ese momento tiene la suerte de toparse con Max Pugh a su regreso de la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo, teniendo un documental grabado sobre el evento en 48 horas. “El nos mostró como se puede hacer una película muy rápidamente, con recursos básicos limitados, una cosa de calidad. Nosotros la presentamos 5 días después en una reunión en Milán ya habiéndole puesto subtítulos, etc. Y vimos el impacto que la cosa tuvo frente a 300 personas: fue un impacto 100 veces más fuerte que cualquier charla, cualquier discurso. Fue ahí donde nació la idea: haremos una película sobre Venezuela”. El resto de la trayectoria hasta hoy forma parte de la historia del videoactivismo mundial.

- Dentro del área audiovisual existe mucha discusión sobre los géneros fílmicos. ¿Consideras que haces documentales, denuncias o periodismo?
- Creemos que estamos haciendo documentales. Sabemos que no somos objetivos en el sentido que hemos decidido de forma absolutamente subjetiva cuales son las cosas que nos interesa cubrir. Por ejemplo, mucha gente nos criticó en el 2002 sobre “Venezuela: otro modo es posible” el hecho que nosotros no les habíamos dado campo a la oposición en la película. Nuestra respuesta fue: “los medios ya están llenos de declaraciones de la oposición. Nuestra película es justamente una película de contrainformación”. Entonces en este sentido nuestra preocupación no es la objetividad. Nuestra preocupación es si acaso ofrecerle una oportunidad a gente que normalmente no entra en los medios.
Este documentalista italiano responde a quienes ven en el documental una veta hipercrítica que no ayudaría mucho al “proceso”: “Nosotros con la película estamos intentando proveer algunas herramientas que puedan servir para debatir. Hay que enfrentar estas cosas. Seguramente lo que hay que evitar es la autocensura diciendo: “ah bueno no se puede hablar de esto porque esto es una crítica, la crítica favorece solamente al enemigo”. No, yo creo que el silencio favorece al enemigo no la crítica. Sobre todo si la crítica es documentada”.

Sensibilidad por Venezuela
Muzio vivía en Colombia en 1989 y 1992 cuando Venezuela fue escenario de dos momentos álgidos de su historia: el “Caracazo” y el golpe de estado protagonizado por Hugo Chávez, por lo que siguiendo de cerca los acontecimientos desarrolló una sensibilidad especial por nuestro país. “Después no supe mucho más. Después del 98 me enteré que Chávez había ganado las elecciones y me pareció entrever ahí una posición original de un presidente”. Cuando los sucesos de abril del 2002 se encontraba en Italia: “cuando el 13 yo supe que la gente se había rebelado contra el golpe, dije “ahora si voy a ir a Venezuela es un compromiso hacerlo”. Entonces vine mes y medio después, 5 días nada más en Caracas. Me convencí que había cosas originales que estaban pasando, me dio la impresión que habían movimientos sociales incipientes importantes”. En octubre vuelve a pisar Maiquetía con la idea de su primer documental en la cabeza: “la película se hizo muy rápidamente. Desde el primer día de filmaciones hasta el estreno de la película pasamos 5 semanas nada más. Y la película rodó por todo el mundo y realmente nos demostró que el medio audiovisual tiene una fuerza enorme que vale la pena de explorarlo e utilizarlo en términos de vehículos de contrainformación”.

- “Otro modo es posible” fue su primera experiencia fílmica. Pero el tono que ustedes expresan en esa película es bastante diferente al tono de “Nuestro petróleo y otros cuentos”. ¿Porqué 2 documentales sobre Venezuela y sobre el tema petrolero en especial?.
- A finales de 2002 era momento de movilización social bastante grande en Venezuela. Nosotros percibíamos en aquel momento que la situación pudiera ser objeto de una contra-revolución, una reacción fuerte a nivel inclusive internacional. Nos pareció que la gente estaba bastante organizada para hacer frente a esto. Era importante que la gente de afuera conociera esta realidad. Nuestra película se convirtió de cierta forma en una especie de bandera y comenzaron a mirar a Venezuela a través de ella, creyendo que lo que estaba en la película realmente representaba una realidad dinámica, en movimiento. Entonces, que al transcurrir del tiempo había sencillamente que mejorar las cosas; una visión un poco teleológica de la historia. No se preocupaban mucho de investigar qué estaba pasando en la actualidad y comenzaron a ver la situación de Venezuela acríticamente.
He pasado por el país muchas veces después. Y en el tiempo, sobre todo en el 2004, he visto cosas que no me han gustado. Me ha parecido que se estaba alejando este proceso de formas de autonomía, de hipótesis de poder popular hacia una situación de la cual la burocracia de los partidos políticos son los que realmente dispensan favores y el poquito de delegación de poder. Todo al revés de lo que uno había pensado en el 2002. Y al mismo tiempo una desarticulación de las organizaciones populares: “Ahora hacemos la campaña sobre reparos de las firmas, ahora la campaña electoral para el referéndum, ahora la campaña electoral para las elecciones de alcaldes y gobernadores”, son agendas que no son del pueblo, son impuestas. Además, el tema petrolero que no estaba nada resuelto, porque se hablaba “PDVSA es del pueblo”. Pero al mismo tiempo qué estaba pasando: Había acuerdos internacionales que se estaban firmando sin consulta con la gente. En Bolivia a finales del 2003 hubo una especie de revolución popular en contra de la entrega del gas a Estados Unidos. Sacaban al presidente los bolivianos, pero aquí en Venezuela se estaba en el mismo momento firmando la entrega de la Plataforma Deltana donde hay más gas que en toda Bolivia a una empresa transnacional como la Chevron-Texaco y nadie hablaba de esto. Esto fue parte del motivo por el cual volvimos a Venezuela a hacer una película. Y en parte porque realicé mi primer viaje en zona petrolera el año pasado y me quedé absolutamente asombrado frente a lo que vi en términos de miseria por un lado, de resignación de la gente y de problemas de salud pública de pasivos ambientales absolutamente impresionante. Si todos seguimos pensando que el modelo que siempre rigió en Venezuela, que es un modelo de economía extractiva debe ser lo que rige hoy, entonces yo no veo el cambio. Entonces fue una película bastante diferente de la primera, inclusive a nivel de su propósito. Mientras que la primera la hicimos para hacer contra-información hacia el mundo, esta ha sido hecha para hacer contra-información adentro de Venezuela.


- Una de las primeras cosas que se muestra en el documental es el logotipo del CONAC. ¿Qué tipo de apoyo recibieron del gobierno?
- Nosotros éramos bastante conocidos en Venezuela a raíz de las 3 películas que hicimos, incluyendo por algunas personas en el CONAC. Una persona que se ocupaba de la sección de cine pensó que como el CONAC tenía un programa de coproducción de obras documentales, podíamos calificar para este apoyo. Construí una propuesta, que fue aprobada, entonces el CONAC participó en la producción de esta película con más o menos la mitad del presupuesto total. No se cual era exactamente la expectativa de ellos. Porque la propuesta que entregué al CONAC contenía prácticamente todo lo que terminó siendo el contenido de la película. La única diferencia es que mi manera de ver la situación era también intentar introducir algunos ejemplos de alternativas. Entonces había pensado en la pesca artesanal y en la agricultura sustentable. En el curso del rodaje nos dimos cuenta que esto debería ser objeto de otra película.

- ¿Hubo otras cosas que se modificaron en el transcurso de la investigación o realización del documental?.
- Tenía ya bastante ubicado las temáticas en términos generales, evidentemente después no la estructura sino los contenidos que sacas dependen mucho de los que te encuentras en el camino. Yo por ejemplo pensaba encontrar mayores ejemplos de organización popular de los que encontramos. En la película hay un poco de ausencia de ejemplos contundentes de movimientos, de organizaciones sociales. Pero esa es la realidad, por lo menos la que nosotros encontramos. A partir de las experiencias que habíamos tenido en Caracas a finales del 2002 pensábamos que 2 años después esto hubiera debido fortalecerse.

- ¿Cómo valoras la reacción que ha tenido el documental?.
- Muy buena. Estuvimos sorprendidos porque estamos concientes que este documental pueda representar para mucha gente un golpe en el sentido que quizás por primera vez se reúnen tantas temáticas importantes de las cuales poco se habla. También había la posibilidad de causar una reacción de rechazo por parte de la gente que no quiere encontrarse con, digamos, malas noticias. Pero a nosotros nos pareció que la gente, yo diría un 90 % de los que se expresaban verbalmente en los cine foros asumieron esto con enorme fortaleza. Diciendo “eso demuestra que es absolutamente fundamental que tengamos toda la información para poder participar en todas las decisiones pertinentes”. Y esto me parece un elemento muy positivo por que esto era el propósito de la película: no de quitarle a la gente esperanzas y energías sino de realmente darle una herramienta para poderse mover hacia delante a través de un apoderamiento.

Sobre la declaración de Encontrarte
- Aporrea tiene una sección cultural donde sacaron un pronunciamiento sobre el documental que no sé si conoces. Básicamente no hace cuestionamientos de fondo, pero el que más nos llamó la atención… te lo leo textualmente: “no se hace la más remota referencia a lo que el petróleo de PDVSA está posibilitando para el desarrollo de programas sociales, misiones y producción de cultura, la Venezuela real de carne y hueso”.
- Ahí hay un pequeño lapsus porque dicen el petróleo de PDVSA, a mí ya esta concepción me parece que ya es muy manifiesta lo que esta gente de Encontrarte piensa: Que el petróleo es de PDVSA y con mucha magnanimidad esta distribuyendo los beneficios. Estamos en dos posiciones difícilmente conciliables porque nosotros creemos que el petróleo es del pueblo. Segundo punto, alguna gente nos han mandado a decir “porque ustedes no hablaron de lo bueno”. Es decir, de las misiones que son posibles gracias al petróleo. Nosotros decimos: porque esta película está ofreciendo una visión alterna de contrainformación sobre cosas que suceden alrededor del petróleo. Las misiones son cubiertas ampliamente en los medios venezolanos, entonces nosotros no consideramos que sea necesario agregarle más propaganda. Me parece que esto es un pretexto para descalificar la película, para no querer confrontar lo que son los temas que sí están en ella. Quiero agregar algo sobre esta cuestión con Encontrarte de Aporrea, que a nosotros nos ha dejado un sabor muy amargo no por las opiniones expresadas porque cada quien tiene derecho de decir su cosas, pero por la manera absolutamente abusiva e inaceptable como ellos manejan un espacio que supuestamente es una página colectiva de información revolucionaria. Ellos están monopolizando este medio porque este artículo del cual tu hablas aparece en la portada de Aporrea. Entonces ¿que sucede? que toda la gente inmediatamente va a este artículo. Pero hay mucha gente que ha escrito a Aporrea protestando contra esto, dando sus propias visiones de la película o no ha sido publicada, o solamente se han publicado como 3, pero he recibido en nuestro correo mucho mas de estos. Entonces hay una censura, un filtro. Esto es realmente una explotación de una posición de poder por parte de los editores de Encontrarte y creo que debería ser vigorosamente criticado por los movimientos de populares diciendo: así no se hace.